Sinopsis: Encuentran una concha mágica con la memoria de la creación de Hikari en Suijin-no-Mizu.
Momento clave: Hikari ve su nacimiento desde una luz ancestral.
Desarrollo: Comienza a comprender que no es una koi común.
Siguiendo el rastro del símbolo de coral, el grupo se adentra en Shiosai, una vasta región de aguas profundas que alguna vez fue un océano sagrado. Hoy yace en calma extrema, casi como si respirara a otro ritmo. La presión del agua pesa sobre sus cuerpos, y la luz apenas alcanza las profundidades. Todo está cubierto por un azul antiguo, sereno pero opresivo.
En el lecho del océano, rodeado de arrecifes petrificados, reposa Renga, un koi gigante con escamas color marfil, cubiertas de coral, alga y conchas. Parece una parte más del paisaje, dormido desde hace siglos. Su energía es inmensa, pero contenida, como un volcán sellado.
Hikari se acerca para despertarlo, pero al tocarlo, es arrastrada mentalmente a un recuerdo: un tiempo en el que los Guardianes caminaban entre los estanques y las carpas vivían en equilibrio. En esa visión, Renga era un maestro, un guía espiritual. Pero también se muestra su última batalla: él enfrentando solo una sombra gigantesca que corrompía el océano.
Al despertar, Renga ya está consciente. Habla con voz grave y pausada, reconociendo a Hikari como el corazón renacido del ciclo. Se une sin resistencia, pero advierte: “El equilibrio solo se restaura con sacrificio. Cada uno de ustedes perderá algo”.
Poco después, una grieta se abre en el fondo del océano. De ella emerge un enjambre de peces huecos, sin alma, atraídos por la energía de los guardianes. El grupo combate con precisión: Renga invoca una barrera de coral que los protege; Yuki congela el avance; Shōen dispersa las sombras con relámpagos.
Al terminar la batalla, Renga guía al grupo hacia una corriente oculta. “Hemos despertado suficientes piezas”, dice. “Es hora de encontrar el reflejo perdido… aquel que eligió el olvido.”