Sinopsis: Conocen a Kazan, un koi de fuego, recluso y hostil. Es atacado por una sombra oscura.
Momento clave: Kazan usa su fuego para salvar a Hikari.
Desarrollo: Se une al grupo, aunque lleno de conflictos internos.
Guiada por las palabras de Mira, Hikari llega al estanque volcánico de Kazan’en, donde las aguas burbujean con un calor antinatural. El entorno es hostil: el fondo está cubierto de cenizas, y el agua hierve suavemente. En su centro arde una columna de luz rojiza. Allí, entre vapor y rocas calcinadas, aparece Kazan, una carpa de escamas negras con vetas ígneas que brillan como lava bajo la superficie.
Kazan no recibe bien a Hikari. La rechaza de inmediato, lanzando llamaradas que deforman el agua a su alrededor. Cree que todo lo relacionado con los Guardianes es una mentira y culpa a Suijin de haber abandonado el mundo. Aun así, Hikari insiste. Habla de la oscuridad que avanza, del eco seco del estanque muerto, de la visión de Mira. Por un instante, Kazan vacila… pero antes de poder responder, el suelo del estanque tiembla.
Desde las grietas emerge una criatura de sombra: Kuroji, un pez sin rostro, hecho de agua turbia y dientes brillantes. Ataca a ambos sin piedad. Kazan lucha ferozmente, pero sus llamas no afectan al ente. Hikari, usando la piedra de los antiguos guardianes, proyecta un destello de luz que debilita a Kuroji por unos segundos. Kazan aprovecha para prenderlo fuego desde dentro, haciéndolo explotar en vapor oscuro.
Herido y exhausto, Kazan observa a Hikari con nuevos ojos. Por primera vez, ve en ella algo más que una koi ingenua: ve una chispa real, un fuego diferente. A regañadientes, acepta unirse a su búsqueda, pero advierte que no sigue órdenes. “Yo camino por mis propias brasas”, dice.
Mientras nadan juntos hacia el norte, algo comienza a moverse bajo el lecho de lava… algo más antiguo que el fuego mismo.