Mizuto guía a Aoi y Hanari hacia un lugar invisible a la mayoría de los koi: el Estanque Quebrado, un lago sin reflejo, cubierto por una neblina inmóvil. Allí, los recuerdos se distorsionan, y Aoi escucha claramente la voz de Shigure llamándolo desde el fondo.
Hanari casi se desvanece al ver a su yo del pasado, atrapado en la superficie del agua. Mizuto parece desorientado, como si el tiempo funcionara diferente para él. Aoi empieza a sospechar que el estanque es una especie de herida espiritual… una cicatriz que sangra pasado.
El episodio termina con Aoi tocando el agua sin reflejo, liberando una chispa oscura que se eleva al cielo.