Tras el colapso del Espejo Sumergido, el grupo regresa a Aogiri, donde todo parece haber vuelto a la calma. Sin embargo, los estanques han comenzado a emitir un murmullo constante, como si sus aguas intentaran decir algo. Kana descubre que algunos peces koi están actuando extraños: nadan en círculos, repiten frases ajenas, y no recuerdan su propio nombre.
El agua ha comenzado a almacenar las memorias de Narakai.
Reiga sugiere consultar a Chimei, la Abuela del Tiempo, un pez anciana que vive en la grieta del Estanque Reverso, un lugar donde el pasado puede ser visto si se mira desde el ángulo exacto. Chimei les advierte: “El vacío deja ecos. A veces, los ecos se creen voces propias”.