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PROYECTO KOI

040. Susurros en la Corriente Inversa

Con seis fragmentos ya en su poder, el grupo comienza a sentir cambios sutiles en los estanques: luces que cambian de dirección, reflejos que se muestran al revés y corrientes que fluyen contra la lógica del ciclo. Shira explica que, al revivir la canción prohibida, están desbloqueando capas del tiempo sumergidas.

Guiada por una vibración persistente, Nami sigue una corriente inversa que la lleva al Estanque de las Voces Hundidas. Este lugar, lejos de estar vacío, está lleno de murmullos: recuerdos que no fueron olvidados por el ciclo… sino ocultados a propósito.

Entre las voces, Nami escucha el nombre de una koi: Saeka. Fue su amiga en la infancia, casi una hermana. Pero en un accidente del ciclo, Saeka desapareció, arrastrada por una disonancia, y Nami eligió bloquear todo recuerdo para sobrevivir al dolor.

Las voces insisten. Una corriente brillante la empuja hacia una cavidad donde flota una escama resplandeciente, rota en el centro. Al tocarla, Nami ve una escena del pasado: Saeka cantando con ella, sus notas entrelazadas… y luego, el instante en que su voz se deshizo en un eco.

—“No me olvidaste. Te obligaste a no recordarme,” dice la voz de Saeka, suave como una corriente tibia.

Nami llora, por primera vez en mucho tiempo. Su canto emerge, tembloroso, una mezcla de culpa y añoranza. El estanque responde con un tono agudo, inesperado, que se une a la escama rota… y la transforma en un nuevo fragmento del Canto del Umbral.

Al regresar, Nami no dice nada. Solo deja fluir la nota, que ahora suena como un río que nunca debió ser detenido.

Mientras tanto, en las profundidades del ciclo, una silueta misteriosa entona el eco de esa nota… con una voz que no debería tener.

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