Los ecos liberados comienzan a atraer una fuerza ancestral que dormía bajo el lecho del estanque más profundo: el Estanque del Primer Latido, el lugar donde nació la primera consciencia koi.
Guiados por Reiga, el grupo se dirige hacia él. A lo largo del trayecto, sienten como sus pensamientos se entrelazan, confundiendo recuerdos ajenos con propios. Tobi escucha la voz de Yari en su mente, y Mei experimenta un recuerdo de infancia que no es suyo.
Al llegar, encuentran el cuerpo cristalizado del Pez Sin Nombre, aún respirando en un sueño eterno. Su mente ha sido dividida por siglos: una mitad alimentó la luz; la otra, el vacío que se convirtió en Narakai.
Kana se acerca, y en contacto con el cristal, ve la verdad: Narakai no quiere destruirlos… solo quiere ser recordado como parte del todo.