El grupo se divide. Reiga y Mei creen que Narakai debe seguir sellado para proteger el equilibrio. Tobi y Yari, en cambio, piensan que es hora de integrar la oscuridad en el ciclo natural.
Kana sugiere una tercera opción: un Rito de Unificación, prohibido desde la Era de las Escamas Rojas. Solo puede hacerse una vez cada mil mareas, y requiere que uno de los cinco koi sacrifique su identidad para convertirse en “puente”.
Una lluvia de pétalos de loto cae sobre Aogiri, como si los estanques mismos aprobaran la idea.