Ir al contenido

SONRISA ROTA

038: Cuando el Sol No Sale

[Inicio – Pasillo de la biblioteca, tarde silenciosa]

Rocío, una niña de 8 años que lleva siempre un cuaderno azul, aparece escribiendo con un bolígrafo negro en la pared del pasillo.
Los trazos son suaves, firmes… casi artísticos.

Cuando Sad Rain se acerca, lee la frase:

“No quería que llorara, pero me obligaron a mirar.”

Le pregunta a Rocío qué significa, pero ella solo sonríe, cierra su cuaderno y dice:

Rocío:
“No es mío. Es de alguien más.”


[Primeras sospechas – Frases que duelen]

Al día siguiente, más frases aparecen por toda la guardería:

  • En la cocina: “No me dejaron comer porque dije la verdad.”

  • En el aula 2: “Papá dijo que era nuestro secreto.”

  • En la biblioteca: “Nadie tocó la puerta cuando grité.”

Cada frase resuena demasiado real con algo que alguien del grupo vivió en el pasado.

Windy Hurricane confirma: Rocío no tiene acceso a esas historias.
No se las han contado.


[La confesión de Rocío]

Fuzzy Forest habla a solas con Rocío.
Ella está tranquila, pero cansada.

Rocío:
“No es que yo los oiga…
Es que cuando las paredes lloran, yo solo escribo lo que sale.”

Iris descubre que el cuaderno azul que siempre lleva… está en blanco.
Rocío no escribe allí. Es solo una especie de amuleto para no sentirse vacía.


[Clímax – Las paredes hablan]

Esa noche, los integrantes del grupo encuentran una nueva frase, escrita con una caligrafía temblorosa:

“Yo no quería matarlos.”

Sunny Smiles se detiene frente a ella.
Los demás no se atreven a mirarla directamente.

Sunny (casi en un susurro):
“Esa sí es mía.”

La habitación se enfría.
Las velas se apagan solas.
De la pared comienza a salir una silueta oscura, que imita los movimientos de Sunny… pero tiene los ojos en blanco.

Stormy Cloud se interpone.

Stormy:
“Ella no está sola.
Y tú no eres su culpa.”

Fuzzy rodea la habitación con hilos rojos, creando un círculo protector.
La sombra se desintegra al tocarlo.


[Epílogo – Una nueva forma de sanar]

Rocío propone algo nuevo:
Colocar una pizarra blanca en cada sala, para que cualquiera pueda escribir algo que no puede decir aún.

Nadie juzga.
Nadie obliga.
Nadie borra.

Solo se escribe… y se deja ahí, hasta que alguien esté listo para leerlo, o para abrazar a quien lo escribió.

En la última escena, Rocío pinta una frase en la pared del patio:

“Aquí también cabe lo que callamos.”

Sunny la observa desde la sombra del porche.
Y, por primera vez, su sonrisa se inclina hacia la paz.


🕯️ Ending – “Luz donde hubo sombra”

(Las frases escritas en tiza y marcador son acariciadas por el viento. Algunas desaparecen con la lluvia. Otras se quedan. En silencio… acompañando.)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mardeluces
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.