[Inicio – Noche, dormitorio de los niños]
La cámara recorre lentamente una de las habitaciones compartidas.
Los niños duermen, envueltos en mantas. Algunos murmuran.
Debajo de varias camas hay dibujos sueltos, arrugados, con trazos torpes pero intensos: criaturas sin ojos, figuras con brazos demasiado largos, casas con patas.
Una niña, Nina, se despierta.
Siente que algo la observa… desde abajo.
[Aula de arte – Mañana siguiente]
Fuzzy Forest organiza una actividad: “Dibujen algo que hayan soñado”.
Casi todos los niños dibujan cosas inofensivas: soles, árboles, mascotas…
Excepto Nina, que entrega una hoja negra donde ha pintado una criatura con cuerpo de sombra y bocas en lugar de ojos.
Lo llama: “El Cuentista”.
Nina (nerviosa):
“Él dice que quiere que los cuentos se queden dormidos para siempre.”
Sunny guarda el dibujo con inquietud.
[La noche – Ruidos y susurros]
Esa noche, varios niños gritan en sueños.
Al revisar sus camas, el grupo encuentra nuevos dibujos bajo los colchones. Ninguno recuerda haberlos hecho.
En uno, se muestra a Sad Rain con la boca cosida.
En otro, a Iris llorando tinta.
Todos firmados con una espiral negra.
[Investigación – La biblioteca]
Iris consulta un tomo viejo que encontraron tras la pared.
En él, una sección llamada “Folklore de los pequeños callados” describe a una criatura que se alimenta de imaginación infantil, haciéndose más fuerte si los niños dejan de contar cuentos o de imaginar.
Iris:
“El Cuentista solo existe en la mente de los que se rinden.”
Sunny:
“Entonces no podemos dejar que se rindan.
Ni que se les quite la voz… ni la historia.”
[Plan de acción – La hora del cuento]
Esa noche, en lugar de dormir, todos se reúnen en la sala común.
Sad Rain y Fuzzy Forest reparten mantas.
Stormy Cloud apaga todas las luces salvo una linterna.
Sunny Smiles propone algo nuevo:
Sunny:
“Vamos a contar cuentos. Cada uno inventará algo.
Aunque sea solo una frase.
Aunque dé miedo.
Aunque no tenga final.”
Uno a uno, los niños se atreven a contar.
Al principio con timidez. Luego, con entusiasmo.
Las paredes parecen calmarse. Los dibujos bajo las camas desaparecen lentamente.
Pero cuando Álex va a hablar… una sombra intenta trepar por debajo de su cama.
[Clímax – Enfrentamiento con El Cuentista]
La sombra toma forma.
El Cuentista aparece: un ser alto, envuelto en papel rasgado, con tinta goteando por su cuerpo.
Habla con mil voces superpuestas:
El Cuentista:
“¡Calladlos! ¡Sus historias hacen ruido! ¡El silencio es la paz!”
Álex, con las manos temblando, al fin levanta la voz:
Álex:
“Yo… yo soñé con mi hermana. Y… y ella aún me recuerda.
¡Así que no te llevarás mi voz!”
Con esa frase, rompe su propio silencio.
Una luz blanca brota del suelo, los cuentos comienzan a brillar.
El Cuentista se retuerce, su forma se rompe en papeles que se desintegran en el aire.
[Final – Una caja de cuentos nuevos]
Iris y Sad Rain recogen todos los cuentos inventados por los niños.
Los guardan en una caja de madera decorada por ellos:
“Caja de Historias Que No Serán Olvidadas”
Sunny Smiles, antes de dormir, le entrega a Álex una libreta en blanco.
Sunny:
“Esta es tu historia.
Puedes llenarla con lo que quieras. Pero nunca… dejes que alguien más la escriba por ti.”
Álex asiente. Sonríe. Por primera vez, aunque sea solo un poco.
🕯️ Ending – “Luz donde hubo sombra”
(La cámara muestra la caja de cuentos cerrándose lentamente. Se oye el eco de risas suaves. En la última página de un dibujo, alguien escribe: “Yo también quiero contar la mía…”)