El grupo rastrea el origen de los Nublaris hasta una antigua galería subacuática llamada Memoria Sumergida, donde están inscritos los nombres de todos los koi que alguna vez cruzaron los mil estanques. Allí, encuentran inscripciones que mencionan a un koi exiliado por intentar crear “el estanque perfecto”.
Tobi descubre que el nombre de ese koi… es Sankyo, su abuelo. Nunca le hablaron de él. Reiga le confiesa que Sankyo fue uno de los primeros en intentar usar el Espejo Sumergido para “corregir el alma koi”. Tobi debe decidir si sus lazos de sangre son una carga o una llave.
Mientras tanto, Narakai comienza a comunicarse a través de los fragmentos rotos, con susurros tentadores.