[Inicio – Flashback: una tarde cualquiera]
La escena abre en tonos cálidos. Elisse y Charlotte están acostadas sobre una manta en el jardín, mirando el cielo.
Elisse (riendo):
“Mira esa nube, parece un conejo con gafas.”
Charlotte:
“Y esa… un helado derritiéndose. ¿Qué ves tú cuando me miras?”
Elisse (sonriente):
“Luz. Mucha luz. Como cuando el sol me calienta los pies.”
Charlotte la abraza.
Charlotte (murmurando):
“Y tú eres mi sol, pequeña.”
La escena se desvanece… se convierte en un recuerdo lejano, desgarrado por la realidad.
[Casa de los Edevane – Interior / presente]
Charlotte, sola, vuelve a su habitación con furia. Saca una caja debajo de la cama. Dentro hay papeles, dibujos, fotos con Elisse. Siente que el mundo se desmorona.
Charlotte (voz quebrada):
“¿Cómo puede alguien vender la luz de su vida por un puñado de billetes…?”
Corte rápido: ella entra sigilosamente al despacho del padre. Revisa carpetas, encuentra un sobre lleno de dinero.
Charlotte:
“Asqueroso…”
Abre otra carpeta: encuentra un contrato firmado a mano. Nombre del hombre: Gregory Hale. Charlotte lo memoriza.
[Exterior – Charlotte en la ciudad]
Charlotte recorre la ciudad buscando pistas. Visita la estación de autobuses, pregunta por Gregory Hale. Nadie sabe nada. Va a un cibercafé.
Empleado:
“Ese nombre… ha estado en denuncias antiguas. Pero nunca lo agarraron.”
Accede a foros. Encuentra publicaciones turbias, mensajes cifrados sobre “mercancía” y “nuevas sonrisas”. El nombre “Gregory Hale” aparece vinculado a una red oscura.
Charlotte se queda helada.
Charlotte (temblando):
“Él no es el único…”
[Casa – Confrontación con los padres]
Charlotte regresa a casa de noche. Irrumpe en el salón, lanza el dinero y los papeles sobre la mesa.
Charlotte (gritando):
“¡¿Saben quién es ese hombre?! ¡¿Saben lo que hace con niñas como Elisse?!”
Padre (despreocupado):
“Lo que pase después no es asunto nuestro. Ya estábamos hartos de sus canciones.”
Madre:
“Elisse nunca supo cuándo quedarse callada. Siempre tan… colorida. Fastidiosa.”
Charlotte (gritando entre lágrimas):
“¡Era una niña! ¡Mi hermana! ¡Una niña, maldita sea!”
La madre le da una bofetada.
Madre:
“¡Basta ya de sentimentalismos! ¡No volverá!”
Charlotte se queda inmóvil, temblando. Algo en su mirada cambia para siempre.
[Habitación – Noche]
Charlotte se encierra. Mira el espejo. Se observa por largo rato.
Charlotte (en susurros):
“Si ustedes renunciaron a ella… yo renunciaré a ustedes.”
Empieza a cortar sus fotos familiares. Guarda las de Elisse en un bolsillo. Quema el resto.
[Final – Cabaña oculta en el bosque]
Un plano corto muestra a Elisse encerrada en una habitación sucia. Está acurrucada en un rincón, con una manta. Alguien abre la puerta.
Gregory Hale (suavemente):
“Hora de pintar otro dibujo, princesa.”
Elisse no responde. Solo llora en silencio.