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SONRISA ROTA

032: El Sótano Que Nunca Construimos

[Inicio – Sala de juegos, día nublado]

Los niños están tranquilos en el rincón de juegos.
Fuzzy Forest organiza una actividad: construir con bloques, plastilina y cartón.
Todo parece en calma… hasta que Nina encuentra una caja pequeña de madera entre las pelotas.

No tiene cerradura.
Está atada con una cuerda roja.
Parece latir, como si algo dentro respirara muy lentamente.


[El grupo se entera]

Stormy Cloud y Windy Hurricane examinan la caja.
No está en la lista de objetos que los niños trajeron ni en el inventario de materiales.

Iris revisa con cuidado:
La caja está hecha con madera de ataúd antiguo, tallada con símbolos que coinciden con los del libro sin título del Episodio 5.

Iris:
“Esto… no lo trajo un niño.
Esto vino buscando algo.”


[Pedro y la caja]

Pedro, que aún lucha con su reciente encuentro con Iluthar, se acerca a la caja.
Se sienta frente a ella durante horas.
Nadie lo obliga a irse.

Finalmente, susurra:

Pedro:
“Me pregunta cosas…
pero solo con mi voz de cuando lloraba en la otra casa.”

El grupo se alarma.
Sad Rain decide no abrirla. Sunny Smiles, sin embargo, la observa de cerca… y sonríe.

Sunny (casi ausente):
“No todas las cajas están hechas para esconder.
Algunas solo esperan ser recordadas.”


[La noche – Algo sale de la caja]

Esa noche, los juguetes están tirados.
Los niños se despiertan inquietos.
Una niña dice que oyó a alguien llorar dentro del armario.
Otro dice que algo caminó con las manos, no con los pies.

La caja está abierta.
Vacía.

Pero sigue respirando.


[Clímax – El juicio de los juguetes]

La caja aparece en el aula de lectura.
Todos los juguetes están dispuestos en círculo alrededor de ella.
Uno de ellos, un peluche que nunca había hablado, dice con voz hueca:

Peluche:
“¿Quién merece ser guardado… y quién debe desaparecer?”

Los niños observan a la caja como si los llamara a entrar en ella.
Sunny Smiles no actúa. Solo observa.

Entonces Fuzzy Forest toma la caja y la llena con cartas escritas por los niños.

Fuzzy:
“No vamos a darte más silencio.
Te daremos recuerdos.
Porque eso es lo único que no puedes robar.”

La caja se cierra sola.
Deja de respirar.


[Epílogo – Una nueva regla en la sala de juegos]

Se coloca un cartel sobre la estantería de juguetes:

“Nada entra aquí sin nombre ni historia.
Y todo lo que entra, debe querer quedarse.”

Pedro sonríe. Por primera vez, juega con otros niños sin mirar sobre su hombro.

Sunny Smiles toca la caja cerrada… y durante un segundo, sus pupilas cambian de forma.
Iris lo nota. No dice nada.


🕯️ Ending – “Luz donde hubo sombra”

(Una caja cerrada. Voces suaves de niños se oyen desde dentro, pero esta vez, no son lamentos. Son risas. En la última escena, el peluche que habló ha vuelto a ser solo un peluche… ¿o no?)


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